La robótica no deja de avanzar. Y lo hace en múltiples
direcciones. Por un lado, la posibilidad de fabricar robots “sensibles”
parece cada vez más cercana, a juzgar por el trabajo de investigadores
del proyecto europeo
ROBOSKIN, financiado por la UE.
Estos científicos están desarrollando tecnologías de sensores y
una piel artificial que permitirán crear robots mucho más "sensibles" al
tacto, y que tendrán por tanto relaciones más interactivas y seguras
con los humanos. Así, estas máquinas podrán, por ejemplo, distinguir si
su contacto es deseado o no por el usuario.
Pero hay mucho más. El proyecto
ARCAS
(“Aerial Robotics Cooperative Assembly System”), también de la UE, se
afana en construir robots voladores para numerosas aplicaciones, como la
instalación de plataformas en rascacielos para evacuaciones de urgencia
o para levantar pistas de aterrizaje sobre un terreno irregular, según
informa
CORDIS.
Ahora mismo, el equipo trabaja en el primer sistema robótico y
cooperativo (capaz de colaborar con otros robots) de vuelo libre, que
puede montar y construir estructuras en emplazamientos inaccesibles,
incluido el entorno espacial.
En esta dirección, los investigadores ya tienen preparados algunos
prototipos: un cuadricóptero dotado de un brazo robótico y una “mano”
diseñada para agarrar objetos cilíndricos; y un helicóptero eléctrico
con un agarrador instalado que cuenta con total libertad de movimiento.
Por otra parte, los robots de ARCAS contarán con tecnologías de
reconocimiento de la situación, generación rápida de modelos
tridimensionales, localización y generación de mapas llevada a cabo de
manera simultánea por varios robots aéreos, etc.